La obra, por estos días paralizada, contará con un nuevo planetario digital anexo con capacidad para unas 75 personas; y con tecnología de última generación, que será el único en su tipo desde el sur de la provincia de Santa Fe hasta el norte de la Argentina.
Además, incluye una sala de proyecciones, otra perimetral de exposiciones, un sector de apoyos (sanitarios para hombres, mujeres, adaptados, office y depósito) y la puesta en valor del salón de usos múltiples y de la sala de muestras existente. Y se complementa con el hall de acceso y patio central del edificio. Tendrá 519,00 m2 de superficie cubierta total, considerando superficies existentes y superficies nuevas a construir, más un área central de acceso semicubierto de 115,20 m2 de superficie.
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Lo que se hizo, “mal hecho”
Al referirse al estado actual, Coghlan aseguró: “La obra tiene dos porcentajes muy tristes: del edificio original, tenemos un 50 % demolido, con lo cual nos quedamos sin baños, sin agua, sin luz, sin escalera para subir a la terraza, entre otras tantas cosas. Además, como se contrató a una empresa de Buenos Aires (Ashoka Construcciones), muy irregular y que nunca cumplió, de lo que hizo no hay ni siquiera un 50% completado, y de ese porcentaje me atrevo a decir que un 30 % está mal hecho”, afirmó.
“Todo fue un desastre, hubo falta de controles por parte de provincia y del municipio, se dejó muy abandonado al Code en esto, y realmente es una vergüenza que una obra que es tan sencilla demore tanto tiempo y que Santa Fe, como capital de una de las provincias más importantes del país, se haya quedado sin observatorio, sin biblioteca, sin museo del espacio, sin estación meteorológica y sin el sueño del planetario”.
Por último, Coghlan se mostró esperanzado: “Las autoridades actuales están bien informadas de la situación y creo que lo van a reiniciar y concretar, quizás mucho antes de lo que esperamos”.