A casi dos semanas de haberse iniciado el ciclo lectivo, alrededor de 1.000 personas, entre alumnos, docentes y asistentes escolares, de tres instituciones que funcionan en el mismo edificio escolar de la escuela Ravera, en el barrio San Agustín, aún no pudieron arrancar las clases y recién lo harán el lunes que viene. Otros 500 chicos de la primaria Combate del Quebracho tienen turnos más cortos de clases (de dos horas), hasta que puedan encarar las refacciones.
































