La imagen apareció en una pantalla por primera vez. Una frutilla roja, brillante, casi perfecta. La nena la miró con atención y preguntó, con total ingenuidad: "Seño, ¿eso se come?". Gloria Cisneros sonrió. Al lunes siguiente, llegó a la escuela con frutillas de verdad para que ella y sus compañeritos las conocieran con todos los sentidos. En esa escena mínima -la foto en una computadora, una fruta desconocida y una maestra dedicada- está condensada su forma de enseñar: abrir ventanas al mundo allí donde ellos conocen solo de monte, de distancias y silencios.
Desde Las Napas -un lugar remoto del Impenetrable chaqueño-, Gloria fue seleccionada entre los 10 docentes finalistas del Global Teacher Prize 2026, uno de los premios educativos más importantes del mundo. Entre más de 5 mil postulaciones de todos los continentes, su nombre llegó a estar entre los primeros 50, y luego en la final junto a docentes de India, Australia, Polonia, España, Nigeria, Italia, Colombia y tres candidatos de Estados Unidos.
Y lo hizo desde la Escuela de Educación Primaria N° 793 "Don Carlos Arnaldo Jaime", de Chaco, un establecimiento ubicado a 90 kilómetros del pueblo más cercano, donde ella es la única maestra. Durante la semana, deja su casa en Taco Pozo y vive en la escuela. "Son dos o tres horas en moto y es imposible ir y volver todos los días", aclara.
"Es un orgullo enorme estar representando a las escuelitas rurales del país", señala Gloria con una mezcla de emoción y pudor. "Hay maestros que hacen cosas increíbles y nadie los ve, porque estamos lejos, aislados. Que hoy se visibilice esto es algo grandioso", destacó a El Litoral.
La docente -en el medio- junto a sus alumnos y a referentes de Ticmas que visitaron la escuela. Foto: GentilezaLa escuela donde todo pasa
En esa escuela no hay turnos de media jornada ni campana que marque el final del día. Los chicos llegan de lejos, algunos a caballo, otros caminando, y se quedan en el albergue escolar de lunes a viernes. Gloria enseña a todos juntos: a los 15 chicos y chicas de 1ro a 7mo grado, en un mismo espacio y al mismo tiempo. Es lo que en las escuelas rurales se conoce como "plurigrado".
-¿Cómo es un día cotidiano en la escuela de Las Napas?
-Damos clases a la mañana, descansan un poco después del almuerzo y a la tarde seguimos con actividades extra programáticas de los nenes de 3, 4 y 5 años, para que no les sea tan difícil cuando entren a la primaria. Duermen siesta… a veces (se ríe). Hay días que están tranquilos y otros que están tristes porque extrañan su casa. Entonces hay que inventar. A veces les leo cuentos, otras armo juegos, cine en la escuela o proyectos de investigación. Y cuando el sol empieza a bajar, salimos todos juntos a caminar. Nos vamos por una 'picada' (sendero abierto) por el monte. A ellos les encanta el monte. Es para que no se aburran, para que estén contenidos -relata Gloria.
En esa rutina, ella es maestra, directora, portera, enfermera y mamá. "Es un solo cargo, pero todas las responsabilidades. Nadie te obliga a limpiar la escuela, preparar el comedor, acompañar las tareas del albergue, pero si es el lugar donde viven los chicos, tiene que estar cuidado", considera.
Es docente, directora y cuidadora, todo en una figura para los niños y niñas de esa primaria rural. Foto: GentilezaInnovar donde parecía imposible
A pesar del aislamiento, la falta de agua potable y las carencias materiales, Gloria logró algo que parecía impensado: llevar tecnología a una escuela de monte. Alfabetizó digitalmente a chicos que muchas veces no tienen electricidad en sus casas.
"Una noche, en el albergue, me había puesto en las redes sociales a buscar diferentes fundaciones y organizaciones que nos pudieran ayudar con calzado y ropa para los chicos. Y empecé a mandar correos. Uno de ellos me contesta: 'No te conseguí lo que me pediste, pero sí más trabajo ¿te animás?'. Y ahí me conecta con Ticmas. Yo acepté, porque acá no podés desaprovechar oportunidades, aunque sea un desafío más para mí", dice convencida.
Ticmas es una plataforma de educación digital integral diseñada para mejorar la enseñanza y el aprendizaje en entornos presenciales, remotos o híbridos. Y es también quien postuló a Gloria para el Global Teacher Prize.
"Trabajamos con esa plataforma virtual, con juegos, encuestas y actividades. Son 15 chicos y 3 computadoras, pero lo hacemos funcionar. Aprenden entre ellos y yo me capacité", explica. Y añade que "desde Ticmas llegaron hasta la escuela para ver cómo trabajamos. Así conocieron nuestra vida, la de los chicos, la de sus familias, y todo lo que hacemos también fuera de la escuela, para garantizar que puedan seguir estudiando".
Los cambios se notaron rápido. Los chicos investigan, presentan trabajos en ferias científicas y ganan confianza para hablar en público. El jurado del Global Teacher Prize valoró especialmente sus proyectos pedagógicos creativos: libros de viajes, obras literarias escritas por los alumnos, ferias científicas, investigaciones ambientales y hasta un zoológico en el aula. Y también que muchos egresados hoy se destacan en escuelas secundarias, terciarios y universidades.
"El mundo se les amplía", dice Gloria. "Ven cómo trabaja un médico, un albañil, conocen animales, frutas, oficios. Cosas que antes no estaban a su alcance. Incorporar la tecnología al aula es inclusión".
La escuela de Las Napas, ubicada a 90 km de Taco Pozo, la localidad más cercana. Foto: Gentileza"Su enfoque constructivista, centrado en el estudiante, combina la investigación, el aprendizaje lúdico, herramientas de inteligencia artificial y el conocimiento local para fortalecer el pensamiento crítico y empoderar a los estudiantes para que se conviertan en protagonistas de su propio aprendizaje", señalan los argumentos para seleccionar a esta docente argentina.
El galardón, que celebra su décima edición, es impulsado por Gems Education y la Fundación Varkey, con el apoyo de la Unesco, y distingue a educadores que logran transformar realidades a través de la enseñanza. El ganador se anunciará en el World Governments Summit, que se realizará en Dubái del 3 al 5 de febrero de 2026.
Mucho más que enseñar
El jurado apreció, además, el trabajo silencioso que Gloria hace fuera del aula: conseguir ropa, alimentos, medicamentos, tablets y materiales escolares, así como acompañar a jóvenes que estudian lejos de su casa y tender redes solidarias para que nadie abandone. "No es solo la escuela. Es garantizar trayectorias, que los chicos puedan seguir estudiando", afirma.
Si gana el premio, la docente ya sabe qué hará con el dinero. "Queremos construir una residencia estudiantil en Taco Pozo para que los jóvenes puedan terminar la secundaria o el terciario. Que tengan alojamiento, comida y apoyo pedagógico", amplía.
Mientras tanto, la vida sigue, apacible, en la escuelita de monte. Con cuentos leídos en voz alta, caminatas al atardecer y pantallas que muestran mundos nuevos. "Para mí la educación no es solo una profesión -señala Gloria-. Es una misión para que ningún niño quede afuera, por más lejos que esté".
Desde ese lugar donde el mapa casi se borra, una maestra argentina logró que el mundo la mire. Y, sobre todo, que sus chicos puedan mirarlo también, con los ojos bien abiertos, a través de una pantalla.