En un empecinado aleteo y después de haber recorrido miles de kilómetros desde el Norte continental (Centroamérica y Estados Unidos), las golondrinas han llegado a la ciudad de Santa Fe. A los ojos despistados y sometidos por la alienación urbana todavía pasaron desapercibidas, y hasta se las confunde con otros pájaros; pero algunos, los amantes de la naturaleza -incluso aquellas parejas que celebran el amor romántico, a la vieja usanza- las esperaban.



































