Corría el año 1922. En aquella época, el nosocomio central era el viejo Hospital “J. B. Iturraspe”. Había secciones y pabellones separados y asignados para enfermos de acuerdo a sus patologías -incluso existía un sifilicomio; los afectados por tuberculosis también estaban apartados-. El reglamento general del establecimiento se había aprobado tres años antes.



































