— Intimaron al ferrocarril para que haga los arreglos, porque hasta entonces era una empresa privada, pero lo que sucedía es que el servicio estaba inactivo desde 1932, dos años antes del aluvión, porque daba pérdidas. Para los dueños del Trasandino el fenómeno natural fue la excusa perfecta para que no funcionara más. En 1937 se nacionaliza el servicio; entonces se hizo un proyecto para modificar el trazado con las dos estaciones de alta montaña que estaban del lado izquierdo del río. A Zanjón Amarillo, que era importante porque ahí había un cambio de formación a una con cremallera para que pueda subir la pendiente, la re ubicaron enfrente con el nombre de Polvaredas. La otra quedó en ruinas. También se hicieron muchos arreglos en otros sectores como Potrerillos y Cacheuta. En 1944, es decir 10 años después del aluvión, se volvió a habilitar la línea y los puentes funcionaron hasta el último tren que pasó. Están esperando que vuelva a funcionar. Se ven muy sólidos, las bases no están socavadas.