El exponencial crecimiento demográfico que tuvo la ciudad hacia el norte en las últimas décadas partió al medio la realidad entre quienes gozan del beneficio de habitar barrios con infraestructura urbana y los que quedaron al margen. Esto trajo aparejado los consecuentes problemas sociales y una marcada desigualdad de acceso a derechos. Es por ello que el inminente inicio de la construcción de un bulevar sobre lo que hoy es el Camino Viejo a Esperanza, en calle Menchaca -de tierra- y junto a un gigante zanjón a cielo abierto, es una señal de transformación para los alrededor de 15 mil vecinos de los barrios 20 de junio, Santo Domingo, Juana Arzuduy, Juventud del Norte y San Ignacio de Loyola Sur, que se verán beneficiados en esta primera etapa.

































