- Este es un proceso bastante largo: primero estuvo vinculado a la situación que atravesaba Europa y mirábamos lo que pasaba allá. Ese momento coincidió con que aquí no estaban aún los equipos de protección personal ni los entrenamientos adecuados, porque hay que comprender que esta es una nueva modalidad de atención, distinta de la que se venía haciendo acerca de cómo vestirse, qué recaudos tomar, la circulación por los espacios, el ingreso a los efectores con área Covid y área no Covid. Después, me parece que la gente estaba muy contenta porque todas las noches a las 9 se aplaudía al equipo de salud, cuando Europa estaba atravesando el pico de casos. Y luego ocurrió que en algunos lugares, como Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires, los casos finalmente se presentaron mientras que en otros lados, como en nuestra provincia y específicamente en la ciudad de Santa Fe, todavía no llegaban; fue un momento en que algunos se preguntaban si iba a ocurrir o no. Luego empezaron a aparecer los casos y ya llevamos mucho tiempo desde que el sistema se empezó a organizar hasta la fecha actual y se sabe que es el momento en que se va a tener que reforzar más la guardia. Por otro lado, empiezan a aparecer contagios entre el personal de salud, discriminaciones o estigmatizaciones, lo que genera una sensación de angustia y ansiedad. Creo que hay que acompañar al equipo de salud que tiene que ubicarse frente a una nueva entidad, una nueva situación, con un modo de atención diferente, una estructura mental distinta para pensar que no solo el paciente es de riesgo sino también el compañero de guardia; por lo que hay que protegerse del otro aún en los momentos de descanso, algo a lo que no estábamos acostumbrados. Así que creo que esa mezcla es la que genera esta situación. Además, tenemos gente que está en aislamiento o distanciamiento y, por lo tanto, en esos 14 días hay que hacer una readecuación para ver cómo se atiende la guardia.