Una reciente investigación sobre personas con algún diagnóstico de enfermedad cardiovascular confirma que el comportamiento sedentario se asocia ampliamente con resultados cardiovasculares futuros adversos, con efectos particularmente evidenciables en la insuficiencia cardíaca y en la mortalidad cardiovascular. Particularmente, el trabajo mostró que, si bien aquellos que realizaban alguna actividad física moderada o vigorosa veían mitigado parcialmente el riesgo excesivo, también era recomendable en esa población combatir el comportamiento sedentario que presentaban durante el resto del día.



































