Santa Fe ya no es la misma ciudad que hace quince años. Tampoco lo es la forma en que sus habitantes nacen, crecen, estudian, trabajan, forman una familia, alquilan o compran una vivienda y se desplazan por las calles. Una serie de cambios que durante años pudieron parecer aislados comienzan ahora a mostrar un patrón común: la capital provincial atraviesa una profunda transformación demográfica, social, económica y urbana.

































