Es la siesta más calurosa de la segunda mitad del año este septiembre primaveral, seco y pandémico. El remís parte del centro de la ciudad, atraviesa Blas Parera por detrás del Hipódromo y amenaza destartalarse en su avance lento por calles de tierra llenas de pozos que impiden pisar el acelerador. El polvaderal entra por la ventanilla baja que impone la medida sanitaria y se impregna al tapabocas. El Corsa verde fluor se pierde en un laberinto de callejones que no figuran en el mapa de Google. Es el postergado cordón noroeste de la ciudad de Santa Fe, atrás del hipódromo de las Flores, contra el reservorio pluvial, la circunvalación oeste y la defensa costera del río Salado. Lo que no abunda son flores. Ni sombra.



































