Agustina Mai
amai@ellitoral.com
Quien transita a diario por bulevar (Gálvez y Pellegrini) sabe que la onda verde siempre “se corta”. Lo mismo pasa en Facundo Zuviría y en Aristóbulo del Valle. Por más que se intente circular a una velocidad constante, es imposible recorrerlas de principio a fin sin que algún semáforo se ponga en rojo. Esto no es un error ni una falla de cálculo. Al contrario, responde a la diagramación de la semaforización de una avenida de doble mano. “La onda verde de bulevar no es completa, sino que son ondas parciales, por módulos. Necesariamente se tienen que producir cortes porque es una arteria con dos pasos: el de la mano contraria y el de la calle que cruza”, explicó José Bañez, director de la Central de Semaforización Municipal. Esta situación se repite en todas las avenidas de doble mano y se complica aún más cuando está permitido el giro.
“Se trata de hacer coincidir los verdes de las dos manos y también hay que tener en cuenta qué tiempo de luz verde se le deja a las transversales. En algunos casos se dan cruces de avenidas con otras calles que también son importantes, como Galicia y Salvador del Carril”, indicó Sergio Ludueña, subsecretario de Transporte Municipal.
Por el contrario, como Urquiza tiene un solo paso (el de las calles transversales), es mucho más ágil y es posible “enganchar” la onda verde desde Bulevar hasta J.J. Paso, sin interrupciones. Bañez reconoce que “funciona mejor” y, entre las razones, agrega que tiene un solo carril (que es más ancho) y la ausencia de transporte público, que entorpece el tránsito.
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