El brigadier Estanislao López ensilla su potro arisco con espuelas al talón y grita a sus huestes gauchas ¡Viva la santa federación! El sol asoma entre los yuyos por la orilla del río Coronda y levanta el olor a bosta de la tropilla. Queda atrás el perfume verde y fresco de noche en la llanura. Bajo la parra de la Estancia Colastiné se alista la tropa. Es la quinta de López, en Arocena, a 54 kilómetros de la ciudad de Santa Fe. Corre el año 1835.



































