"El puente era entonces un elemento clave para el funcionamiento del sistema, ya que de su mantenimiento en pie dependía la provisión de agua a la ciudad", explicaron los arquitectos Adriana Collado y Luis Müller en el libro "Puente Colgante. Historia, materia y símbolo", publicado por Aguas Santafesinas en 2002. También era vital para la conexión vial, ya que no existía su vecino, el puente Nicasio Oroño, inaugurado en 1971. Entonces por allí circulaba -cuando podía- el transporte pesado del corredor interoceánico. Para ordenar dicho tránsito, en 1962 se le colocó semáforos. "Las clásicas luces verdes y rojas que señalan vía libre o la vedan, han sido distribuidas en ambos extremos del puente para indicar que sólo un camión cargado y con acoplado, puede cruzarlo a la vez", explicó El Litoral en una publicación del 10 de enero de ese año.