En los albores del siglo XX todavía existía un predominio de pintores varones, aunque las mujeres, en cuentagotas, comenzaban a ganar espacio. Esto se explica a partir de las restricciones que enfrentaban las mujeres: las academias de arte limitaban su acceso y las expectativas sociales las relegaban a la vida doméstica y a una vida social limitada. El universo del arte, salvo excepciones, apenas promovía su trabajo. A pesar de estos obstáculos, algunas pioneras como la brasileña Anita Malfatti, quien falleció hace justo 60 años, el 6 de noviembre de 1964, fueron capaces de sintetizar los profundos cambios expresados durante esos años.


































