Sobre “La peregrina” (temple al huevo sobre tabla de okumé, 0,20m x 0,30m con dorado a la hoja), obra de Luis Quiroz, escribió el profesor Aldo Marcos de Castro Paz: “Icono muy bien logrado porque rescata las cualidades más significativas de la Venerable María Antonia de Paz y Figueroa, que es la de ser ‘caminante’ y ‘andariega de Dios por los caminos del Virreinato’. Por esto va levemente inclinada hacia delante y el lado derecho, para indicar la inmensa actividad de su vida siempre ofrecida para el bien de los demás. Pero, también, la falta de asidero terrestre para sus pies descalzos en movimiento, señala la espiritualidad y el desvelo inmaterial que Mama Antula desarrolló en el tiempo señalado de su existencia: 1730-1799. El libro de los Ejercicios destaca que es una mujer ilustrada, sus cartas aun cuando ella vivía eran traducidas al latín, italiano, francés, ruso..., y en el libro, el escudo-lema de los Padres de la Compañía de Jesús, de la cual ella es su único vocero durante el destierro de éstos. El atado que porta la mano señala su vida frágil, humilde y desprendida, sólo lleva una muda de ropa, un mate para tomar agua en el camino y el Niño Jesús Emmanuel para dar a besar a las personas de buena voluntad...”.