En la actualidad, son bien conocidos los atributos que poseen aquellos cultivos que se siembran en esquemas de rotación con soja y maíz, cuyo objetivo es mejorar la fertilidad del suelo, mejorar el balance del agua e incrementar la biodiversidad de los ambientes productivos. En este sentido, un estudio del INTA Cañada de Gómez –Santa Fe– demostró que su incorporación permite mejorar los balances de agua y de nutrientes en el suelo, en beneficio del cultivo de renta.































