Estaba empezando a caer el sol el pasado miércoles, cuando Augusto Bruno finalizaba el corte de un lote de alfalfa a bordo de su tractor. Luego de sentir un ruido en la parte inferior del rodado, comprobó que se trataba de un perro. "Al revisar, lamentablemente veo que había agarrado a un perro entre la alfalfa de más de medio metro de alto (uno de los tantos que hay dando vueltas dentro del campo junto a chanchos, patos, gansos, gallinas, etc. de dueños no identificados)", aseguró.


































