Esta situación derivó en la pérdida 100.000 hectáreas de maíz de primera, que no llegarán a cosecha. De las 100.000 que siguen productivas, la mitad está en mal estado, el 35% regular y solo un 15% se conserva en buenas condiciones. Desde Cañada de Gómez dicen "se invirtió para 130 qq/ha, pero con la falta de agua y los calores no esperamos más de 50 quintales en lo que nos queda". Por otro lado, desde Carlos Pellegrini explican que a causa de la coyuntura que se está atravesando en la zona, surgen nuevos acuerdos entre productores: "muchos lotes destinados inicialmente para producción de granos están siendo comprados por productores ganaderos. Aproximadamente un 10% de lo sembrado en esta zona está pasando por esta modalidad. Sin embargo, de lo queda en pie, el 25% tiene muy poco grano y no sirve ni para forraje. Y en el 75% estimamos poder cosechar entre 20 a 40 qq/ha".