Recordar, en este momento, aquella movilización extraordinaria e inédita a Asunción del Paraguay, reafirma el valor del sentimiento que tiene el hincha sabalero por sus colores. Pasaron cuatro años, pero parece que fue ayer. El viaje, la invasión a una ciudad atónita y sorprendida, el estadio lleno, los 45 grados de temperatura que bajaron a menos de 20 en cuestión de minutos y en pleno partido, la lluvia torrencial, un partido que debió suspenderse y una derrota que no ensombreció el gran valor de una gesta popular de la que ningún hincha sabalero (ni los que fueron ni los que se quedaron) podrá olvidar ni mucho menos ignorar cuando se repasen los hitos más trascendentes de su historia.

































