-Y, fue un golpe duro, porque tenía mucha ilusión de ser olímpica, de vivir esa experiencia, de traer una medalla para el país… Era la gloria poder estar en el primer Juego con boxeo femenino, yo había apostado a eso. Hacía meses que había cambiado la forma de entrenar, porque una cosa es el boxeo profesional y otro el amateur. En el segundo se necesita mucha cantidad de golpes sin fuerza, tal vez al revés de lo que yo estaba acostumbrada. Tuvimos mucho tiempo entrenando, incluso concentrando en el Cenard, y cuando se cayó el sueño, tuve que reacomodar todo, volver al ámbito profesional, retomar ese tipo de entrenamiento…