-Obviamente. Los equipos, igual, van mutando. A mí, junto a Walter (Herrmann), me tocó entrar en grupo muy formado, que luego resultó totalmente distinto en 2006 y en 2008. Mi lugar fue cambiando. El DT debe ser muy pillo porque no hay tanto tiempo para trabajar y debe ver más allá, cómo formar el equipo y también el grupo. Recuerdo cuando a Leo (Gutiérrez) le decían "Cebador Olímpico", porque jugaba poco y nada en la Selección, pero el Negro era tan importante como Luis o Manu. La gente, desde afuera, no tenía noción de lo importante que era para el grupo porque siempre fue un líder de la hostia. Por eso hay que respetar mucho las decisiones que toman los técnicos, porque ellos saben la dinámica de cada plantel. Yo eso no lo puedo controlar, sólo intentará hacer lo mejor que pueda para ver si es suficiente.