En el almuerzo del domingo en familia, muchas veces se recuerda “el golazo que metiste”, “el caño que tiraste”, “la pifiada que hiciste” o “el penal que atajaste” luego de haber ido a jugar al fútbol. Pero acá, un clic tuvo un efecto demoledor: Gael, de categoría Décima del Club Unión Cultural y Deportiva San Guillermo, antes de que se realice un córner, llamó a Lorenzo, de Ferro Dho de San Cristóbal, para atarle los cordones de los botines y así su “rival” pudo seguir jugando correctamente.

































