El boxeo femenino en los Juegos Olímpicos de París desató una polémica mundial al trascender los casos de las pugilistas argelina Imane Khelif y la taiwanesa Lin Yu-ting que fueron habilitadas por el Comité Olímpico Internacional (COI) pese a tener altos niveles de testosterona y ser una mujer trans, respectivamente.


































