La sensación, antes de arrancar el partido, era otra: aquellos que quedaron fuera de los 23, alentando desde la salida del vestuario, cantando, haciendo ese ruido que se inmortalizó hace un par de años atrás cuando Jaguares afrontaba el Súper Rugby. Nadie sabía lo que podía pasar, pero los gestos y las emociones, parecían otra.































