Marco Trugelliti era un jovencito que jugaba muy bien al tenis y había decidido abandonar la calma de su Santiago del Estero natal. Como a todos, su inserción en el circuito no fue fácil. Había sido sparring del equipo argentino que obtuvo la ansiada Ensaladera en 2016, con la obtención de la Davis. Pero su vida cambiaría en el momento en que decidió denunciar el arreglo de partidos. Despreciado y marginado, Trungelitti empezó a pagar un caro precio. El estrés lo afectó y ya su carrera no fue la misma, a pesar de que sigue incursionando en los Challenger y de hecho estuvo en Santa Fe participando de esta segunda edición. Recibió muy poco apoyo de sus colegas. Apenas McEnroe en su momento y Djokovic se mostraron solidarios con él. “Está bastante claro el mensaje que me dejaron con lo que pasó. Muchos jugadores con los que he hablado me han dicho que viendo lo que me pasó no van a denunciar nada. Y eso es precisamente lo que las organizaciones estaban buscando: que nadie más denuncie y así se acabaron los problemas. El mensaje fue clarísimo. ‘Si vas a denunciar te dejamos absolutamente sólo y, si te matan mañana, a nosotros nos da igual’. Y eso es lo que está pasando. Estamos en un monopolio en el que es imposible que las cosas se hagan correctas”, dijo Trungelliti en su momento.



































