“Y ya lo ve… el que no salta es un inglés”, fue el grito que hizo levantar a la gente en el final del partido. Este equipo ha conseguido que uno vaya a la cancha a divertirse, a ver fútbol, a deleitarse. Argentina no solo ganó, gustó y goleó. Sino que, además, mostró que el recambio es buenísimo, que el que entra juega bien y que Messi mantiene una vigencia increíble. Le anularon un gol que fue convertido con una pelota de emboquillada por encima de Romo, por una posición adelantada muy finita. Hubiese sido determinante para que el partido sea de “10 puntos” para el “10”. Igual, fue de “9”, marcó el rumbo, insinuó la formación de una gran sociedad de zurdos con Mastantuono e hizo dos goles. ¿Qué más se le puede pedir?, que no se vaya y que siga jugando para siempre.