Por más que los jugadores le sigan quitando valor o digan que es solo un partido de fútbol (lo cual es totalmente cierto), se trata de un clásico, de esos partidos que se deben ganar como sea. Y hay jugadores que están “armados y preparados” para jugar clásicos. Rodrigo De Paul es uno de ellos. No por su nivel futbolístico –que es bastante bajo y hasta acumulando sobrados motivos para ser sacado del equipo- sino porque De Paul pertenece a esa raza de jugadores. Los que se agrandan cuando tienen que agrandarse y el partido así los obliga.





































