En Newell’s se respira un ambiente de pasión, tensión, presión, ilusión, incertidumbre. Todos esos sentimientos entran en el consciente colectivo del plantel “leproso”, que el jueves por la noche, en el ya típico “banderazo” previo al enfrentamiento con Central, sintió el fervor pero también el mandato de los hinchas para que ganen el clásico de local, algo que no ocurre desde el año 2008. Al mismo tiempo, el entrenador Mauricio Larriera sigue elaborando la mejor fórmula posible para reemplazar al componente químico que ya sabe que no tendrá a disposición: Ever Banega. Es tan importante la pieza que pierde para el clásico de este domingo a las 19.45 en el “Coloso Marcelo Bielsa”, que el DT anda por estas horas tratando de encajar piezas irregulares en un rompecabezas que indefectiblemente no quedará perfecto.



































