"La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", escribió José Saramago. Nada más cierto y mejor aplicado al deporte en general y a esta clase de partidos en particular. Aún entendiendo que para el hincha se trata de un partido único, el clásico es el árbol que a veces no nos deja ver el bosque. Y cuando se comprenda que los grandes objetivos y los sueños no deberían focalizarse en un solo partido de fútbol, podremos hablar de grandeza y de proyectos en el fútbol sin reducirlos a la mínima expresión de ganar un partido clásico.


































