Expuso que “el sistema tributario debe incentivar la reactivación económica, inversión y la generación de empleo. El proyecto en cuestión va en sentido contrario”. En materia de empleo, la entidad empresaria expuso que existe “una caída acelerada desde mediados de 2018. En junio 2020 el número total de asalariados privados fue de 5,82 millones, esto es 290 mil menos que un año atrás y 435 mil menos que en el mismo mes de 2015.
“Este proyecto grava aquellos recursos que deben destinarse a la inversión, indispensables para recuperar el crecimiento. La tasa de inversión en relación con el PIB es una de las más bajas en términos históricos, con 13,2% en el período pre-pandemia, en el primer trimestre de 2020. Además, la baja profundidad del sector bancario en nuestro país (con una relación entre crédito y PIB de sólo el 9,7%) hace que mayormente las empresas tengan que aplicar recursos propios y de sus accionistas para invertir”.
Propuesta productiva
Tras señalar la necesidad de recrear confianza, el documento reclama “excluir de la base de imposición a las acciones o participaciones en activos productivos; permitir dar cumplimiento al monto de aporte requerido mediante un importe equivalente en inversiones productivas en el plazo de un año”.
Además pide “incorporar las mismas exenciones que las que presenta el impuesto a los bienes personales, agregando la exención a Obligaciones Negociables de empresas argentinas para no afectar el ahorro en moneda nacional y en instrumentos públicos (que acaban de atravesar un proceso de renegociación)”.