Hoy se conmemora el centésimo aniversario de la inauguración del hospital José María Cullen de nuestra ciudad, motivo por el cual ayer se tenía previsto realizar diversos actos alusivos, que fueron suspendidos por la emergencia sanitaria vigente en la provincia, que sugiere el aislamiento comunitario para evitar la propagación del virus de la gripe A.
Con motivo de la celebración de los 90 años del hospital, se publicó en El Litoral un suplemento especial en donde se recordaba la historia del establecimiento y de la Sociedad de Beneficencia -fundada el 12 de diciembre de 1860-. La publicación se basa en el libro “Santa Fe, aquel rostro”. Su historia, su política, su cultura, del escritor José Rafael López Rosas.
Respecto al “nuevo hospital de Caridad”, menciona que después de su primera etapa, la Sociedad de Beneficencia proyecta construir un nuevo edificio, ya que el antiguo hospital -ubicado en lo que hoy es San Martín, entre Uruguay y Juan José Paso- no llenaba en forma suficiente las necesidades de la población, que había sufrido un importante crecimiento demográfico. Por ese tiempo había 200 enfermos internados y 60 asiladas.
Comenzados los proyectos -continúa-, en 1899, don José Aldao dona un amplio terreno, donde más tarde se instaló el Regimiento 12 de Infantería. Por su parte, don Marcial Candioti ofrece otro terreno en barrio Candioti. Finalmente, se ocupó el solar donde actualmente está instalado el Hospital Cullen. El 25 de mayo de 1902, bajo el gobierno del Dr. Rodolfo Freyre, se colocó la piedra fundamental, siendo inaugurado el 9 de julio de 1909.
La construcción comenzó por la sala 1, llamada Pabellón San Buenaventura, en homenaje a Ventura Coll y Andino, que donó la mayor parte del dinero. Bien pronto se perfiló la clásica estampa del hospital que todos conocieron luego, con su doble fila de salas, en número de 4 por lado. En la parte posterior, años después, se levantó el asilo y la hermosa capilla.
Nuevas obras
En el curso del tiempo -agrega el texto-, cada una de las salas fue bautizada con el nombre de los médicos que se destacaran entonces en su labor hospitalaria: los Dres. Pedro I. Funes, Cándido Pujato, Pedro Beleno, Miguel Parpal, José María Cullen, Luis de Aguirre y Francisco Eguiazu.
Con el correr de los años el nuevo Hospital de Caridad, que para algunos hoy podría parecer viejo, recibió varias transformaciones, como las salas de Cirugía y la sección de Radiología y Otorrinolaringología.
Dos obras merecen destacarse entre las ampliaciones con que la Sociedad de Beneficencia mejoró el primitivo plan de edificación. Una de ellas es el Pabellón para la Asistencia Sanatorial de Enfermos Pudientes, inaugurado en 1931, como una fuente de recursos para las finanzas del hospital, cada día más difíciles. La otra es la Maternidad, modelo en su género, que nació por la generosa asociación de dos voluntades: la Sra. Petrona Imelda de Torregrosa y el Dr. Domingo Pujato. Era la señora de Terragrosa una antigua paciente del Dr. Pujato, que sintiéndose llamada a hacer abandono del mundo y careciendo de herederos directos, requirió de su médico consejero una opinión sobre el destino que debía dar a su dinero. Con generoso desprendimiento, el Dr. Pujato le aconsejó que destinara sus bienes a la Sociedad de Beneficencia. Efectuada la donación en 1935, se resolvió construir una Maternidad. Inaugurada 7 años después, fue denominada Maternidad Dr. Pujato, en homenaje el fallecido médico que había posibilitado la obra.
De Piloto a Cullen
El 21 de junio de 1979, el entonces Ministerio de Salud de la provincia impuso el nombre de Dr. José María Cullen al hospital Piloto. Cullen tuvo a su cargo la presidencia de la comisión fiscalizadora de los trabajos e invirtió importantes sumas de su dinero para evitar la interrupción de la obra. Fue el primer director del establecimiento, cargo que ocupó durante 24 años, con gran abnegación y dedicación. También fue presidente del Consejo de Higiene, fue diputado provincial, policía y se desempeñó en la Dirección de la Asistencia Pública.
































