Jóvenes científicas dependientes de la UNL y el Conicet han desarrollado una tecnología que permite dar una respuesta a uno de los desafíos más grandes que enfrentamos los seres humanos en el siglo XXI: generar un nuevo modelo agrícola sin necesidad de transformar el territorio y respetando el medio ambiente. Para ello proponen una innovación biotecnológica para la mejora de variedades vegetales de valor productivo. Renata Reinheimer, doctora, investigadora independiente del Conicet y profesora asociada de la UNL y Carolina Bellino, licenciada en Biotecnología y becaria doctoral arribaron a estos resultados a partir de investigaciones llevadas a cabo en un equipo de investigación, del Laboratorio de Evolución del Desarrollo (LED) del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, dependiente de la UNL y el Conicet. Este equipo investiga los mecanismos genéticos que han originado características morfológicas, fisiológicas y bioquímicas novedosas en plantas en el curso de la evolución. “Descubrimos el método por medio del cual podemos extender la vida de las plantas, las que al mismo tiempo se vuelven más productivas y resilientes, es decir, resistentes al estrés. En otras palabras logramos transformar a las plantas en potencialmente inmortales”, comentó Reinheimer y agregó “a partir de esta tecnología se pueden desarrollar plantas modificadas que muestran un incremento en el ciclo de vida, una producción de biomasa significativamente mayor con un sistema radicular sumamente vigoroso y además resistentes al estrés. Lo bueno de este método es que se puede usar en diferentes vegetales de interés productivo”. Este tipo de plantas modificadas podrían cambiar el modo de producción de alimentos, logrando que sea menos costoso y más ambientalmente sustentable.