-No hablaría en términos de peligro. Lo que uno empieza haciendo es lo mismo que haría en cada una de nuestras casas: no llevar al día algunas cosas que tendríamos que hacer. Lo primero empieza a ser que lo urgente sea lo que nos mande, en vez de lo importante. Y eso es, de alguna manera, distraerse de necesidades como la de mantenimiento preventivo, de calibraciones, de que los equipos estén en las condiciones que correspondan, que tengan el service hecho, que pueda venir el personal técnico del exterior para ver el equipamiento científico. Entonces, pasado un tiempo, el no llevar esas cosas al día, terminan poniendo en riesgo el funcionamiento de la investigación, la calidad de la docencia y la extensión. Obviamente que hay algunas cuestiones que son más urgentes; de hecho el pago de servicios, por ejemplo, pero esas son cosas que nosotros estamos trabajando a todos los niveles.