La historia de un perro a veces cuenta más sobre una ciudad que cualquier estadística. Mamucha, que pasó tres años sin salir de una veterinaria, volvió a jugar como si recién descubriera el mundo. Gustavito, tímido y desconfiado, empezó a caminar con correa como si cada paso fuera un pequeño triunfo. Esas transformaciones sencillas son el corazón de un proyecto creado por un grupo de estudiantes de la Licenciatura en Diseño de la Comunicación Visual de la Fadu-UNL, que propone una nueva forma de voluntariado: donar tiempo.


































