Con todo, los problemas de identidad no eran menores para el hombre “más rápido que su sombra”. No está muy claro que, como su indumentaria típica sugiere, haya sido un “vaquero”. Casi nunca se lo ve arreando ganado, aunque sí escoltando caravanas, cumpliendo misiones para el gobierno o impartiendo justicia. Impávido, lacónico, con un cigarrillo consumido entre los labios que nunca desapareció para besar a una mujer, aunque sí para ser saludablemente reemplazado por un escarbadientes empezados los ‘80. Y acompañado por un caballo más inteligente que él, Jolly Jumper, y circunstancialmente por un perro guardiacárcel, Rantanplan, más tonto que ambos, y que apenas escondía en la fonética de su nombre la burla a otra celebridad canina del rubro, Rin Tin Tin.