Qué terreno más propicio que el del arte para trazar las alambradas entre lo eterno y lo efímero, la transparencia y la opacidad, lo que filtra a lo sublime o lo que signa lo abyecto. En este caso es a través de la literatura. Cuando ese campo se parcela, se rotura, se abona, el fruto que se obtiene es un libro. El Libro de las divinidades (ed. Ciudad Gótica), del escritor santafesino Sergio Ferreira.


































