Entre peluches y frascos de compota Milena comparte a la niña sobre sus miedos, sus fantasías y la pregunta por un futuro incierto, y se debate entre dudas amorosas, entre fuertes analogías con el fondo del mar, su vida como un pulpo y hasta la metáfora de La Sirenita. El océano para Milena es un lugar de infinitas posibilidades y de peligros también, y a través de sus olas surfea en su propia búsqueda, entre los problemas económicos, éticos y emocionales de la adultez.


































