El fantasma de Henry merodea, en el excelente juego de luces logrado casi de forma artesanal en el cruce de linternas y la luminaria ideal de la estética del Cultural de Abajo. El fantasma merodea e impone el peso patriarcal de su poder. Es la lucha por la pureza del lenguaje y la pulcritud cultural, la expropiación de los recursos naturales y corporales. Busca su venganza, recuperar su identidad, su nombre propio, aquel que se ve en peligro por la convivencia de tres mujeres completamente diferentes en un triángulo que se completa con María Talloni, una típica ama de casa en épocas de economías australes e inflacionarias. Ella encarna la síntesis de un modelo de feminidad cultural de nuestra sociedad, aquella sometida al cuidado de un hogar que espera la adrenalina de la vida en la posibilidad del encuentro con un amante del pasado.