“Hay un pasaje que me aprendí de memoria, parece apropiado para esta situación: Ezequiel 25,17. ‘El camino del hombre recto está por todos lados, entre las iniquidades de los egoístas y la tiranía del mal. Bienaventurado el que en nombre de la caridad y buena voluntad, pastorea a los débiles del valle de la oscuridad, él es el verdadero guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos’. Y yo que vendré a castigar con gran venganza, furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos. Tú vas a saber mi nombre cuando caiga mi venganza sobre ti”.



































