En su voracidad, las llamas no entienden de nombres propios, ideas, o historias. Consumen todo lo que hallan a su paso y suelen llegar donde más duele. Todo los incendios representan pésimas noticias, pero algunos lastiman más que otros. El que afectó esta madrugada al Centro Cultural y Social El Birri es uno de ellos, no sólo por las pérdidas materiales, sino por lo que representa para las decenas de personas que a diario aportan su granito de arena para las diversas actividades que allí se desarrollan.

































