Roberto Maurer
Al momento de escribirse estas líneas, Viviana Canosa no había reaparecido en la pantalla. Su ausencia resulta tan misteriosa como la organización fantasma para la cual trabaja, Canal 9, una señal argentina que emite la mayor parte de material extranjero, y que seguiría perteneciendo a un extranjero. Si se aplicara una ley de Medios que alguna vez supo sancionarse en el Congreso Nacional, tal vez se podría saber más acerca del 9, aunque con esa legislación no alcanzaría para conocer la verdad de la ex pelirroja animadora de sus tardes.
Debería haber regresado el lunes 4 de febrero, pero se informó que su retorno se postergaba porque “nuestra compañera Viviana” se encontraba indispuesta. Volvería en los próximos días, se dijo vagamente, y en otro momento se mencionó el lunes 11.
La pregunta es ¿la ausencia de Viviana Canosa se relaciona con lo sucedido durante sus vacaciones o con su preñez? Ya empezaron a exigirle que diera la cara: como se sabe, se produjo una masacre y se quiere saber cuál será su reacción y si ella participó. Se trató de una purga de hombres, y las víctimas fueron aquellos que la habían acompañado durante años como integrantes del panel, y que estaban sosteniendo el programa durante sus vacaciones. Sin aviso, a Luis Bremer, Adrián Pallares y Camilo García se les impidió ingresar al estudio donde minutos después debían iniciar el programa. Fueron, lo que se dice, históricos, y ahora estaban cesantes. Pallares y Bremer estuvieron siete años junto a la conductora, y Camilo García llegó hace cinco.
SÍ, SOLIDARIDAD
Desafiante, Camilo García propuso a la Canosa que no se reintegrara, solicitando su solidaridad, una palabra casi desconocida en la selva. Se habló, inclusive, de que su reemplazante en la conducción sería Carlos Monti.
“No me parecía bien probarme un traje que no es el mío, porque ese programa tiene una conductora. No me parece ser el tipo que va a reemplazar a alguien”, declaró solemnemente, aunque uno lo creería capaz de estrangular a la madre con sus propias manos, con tal de volver a la televisión abierta. Viviana Canosa está en el último tramo de su primer embarazo y los médicos le habrían aconsejado que se quede en casa.
Adrián Pallares se quejó del abrupto despido con una carta abierta. Camilo García, a la vez que pidió públicamente a su jefa que repudiara los despidos cuando reapareciera en cámara, opinó: “Viviana debe sentir un peso muy fuerte al asumir este nuevo programa. Tiene un costo político altísimo y no tiene sentido que lo afronte una mujer embarazada”.
“EL COSTO POLÍTICO DE TODO ESTO”
El nuevo programa se llamará o se llama “Más Viviana”, será un magazine femenino y contará únicamente con mujeres en el panel. Yanina Latorre, Evelyn Von Brocke y la deslenguada Amalia Granata integrarán el staff. La primera de las nombradas reveló que la Canosa estaba muy angustiada y volvió a insistir con “el costo político” cuando contó: “Lloró muchísimo en la reunión de producción que tuvimos. Sinceramente lloró la mitad de la reunión. Estaba muy angustiada por el costo político de todo esto”.
Una periodista que logró conectar por teléfono a la recluida, informó: “Viviana me aseguró que no tuvo nada que ver y que está muy triste. No aceptó a Carlos Monti como coconductor y creo que el canal la descuidó, le tiró un balde de porquería encima a su estrella”.
Mientras las redes sociales revelan que la imagen pública de Viviana Canosa es bajísima, ahora que está en el piso, sus colegas de otros canales aprovechan para patearla.
* “Viviana tuvo una actitud de porquería, yo no le creo que no sabía nada. Si a mí me tocan a mi equipo y realmente me parece una injusticia, no volvería al programa” (Connie Ansaldi).
* “La actitud de ella frente a su grupo está pintada, no hizo nada. Seguro que está fascinada que estemos hablando de ella” (Daniel Gómez Rinaldi).
LA TELE TIENE SUS HÉROES
Desde que echaron a los panelistas y durante la espera, el ciclo está exclusivamente a cargo de dos movileros, Pablo Costas, desde Mar del Plata, y Diego Bouvet, desde Carlos Paz, y sin conducción. “Acá le estamos haciendo el aguante a Viviana”, apenas dicen. Son dos obreros desconocidos que tuvieron que asumir situaciones de verano muy delicadas como la pelea entre Nazarena Vélez y su ex Daniel Agostini, o confusas, como el despido de los hermanos Caniggia, o sentimentales, como el enamoramiento ilógico entre el cantante de Miranda y Andrea Rincón, o dramáticas, como el estado de salud de Ricardo Fort. En este caso, al menos hubo una buena noticia con la vuelta de su novio Rodrígo Díaz, quien hasta hace unos días habría formado parte de una banda capitaneada por su madre y un abogado de Tandil para secuestrar y asesinar al millonario. “Resurgió el amor”, fue el comentario.
Ambos movileros son los héroes anónimos de la tele. Sus cabezas merecen colgar del Salón de la Fama, una vez decapitados.
































