Para la mayoría de los lectores que han transitado su niñez a lo largo de las décadas del 80 o 90 la sola mención de cosas tales como las figuritas recortables de los próceres, los posters educativos o incluso, las tiras de historietas como “Pelopincho y Cachirula”, remitirán sin lugar a dudas a la extinta revista Billiken.


































