Cuando el príncipe Harry y Meghan Markle abandonaron la Familia Real británica todo eran incógnitas. Especialmente sobre cómo iban a mantener su alto tren de vida ahora que tenían que ganarse ellos el sustento por su cuenta. Ofertas de trabajo desde luego no les iban a faltar. Tampoco propuestas millonarias a cambio de dar alguna exclusiva. Pero esa nunca fue una opción para la pareja. Aunque ya no estuvieran ligados oficialmente a la monarquía, lo último que necesitaban los Sussex es poner en evidencia a la institución.

































