Descrito por su suegra, la Reina Madre, como "el perfecto caballero inglés", el duque de Edimburgo distinguió a la compañía familiar Barbour, fundada en 1874, con su primera Royal Warrant como proveedor real. También contaba con su patente Trueffit&Hill. Uno de sus peluqueros acudía regularmente al Palacio de Buckingham para ocuparse de su cabello y de su afeitado, mientras que Penhaligon's le proporcionaba sus fragancias preferidas: Blenheim Bouquet y Hammam Bouquet. En otro establecimiento con la Royal Warrant, Smythson, que surte de material de papelería a la familia real desde los tiempos de la reina Victoria, adquiría sus artículos de marroquinería.
































