¿Por qué un personaje como Thomas Shelby, el protagonista de “Peaky Blinders” genera tanta afinidad con los espectadores si es el líder violento y maquiavélico de una banda de gángsters que controla un antro de negocios ilegales? Por el mismo motivo que Vito Corleone, el “padrino” de la película homónima, es un ícono del cine norteamericano y Walter White (el profesor que se convierte en narcotraficante en “Breaking Bad”) una referencia en el universo de las series del siglo XXI: por su profunda humanidad. Es decir, son capaces de llegar hasta el más extremo de los crímenes, pero también de cuidar a sus familias hasta dar la vida por ellas. No tienen reparos al momento de aplastar a sus antagonistas, pero tampoco dudan cuando tienen que extender una mano al amigo en problemas. Una dualidad que redunda en identificación, porque nada es blanco o negro.


































