Después de las idas y vueltas con los hoteles y denuncias de la Daia por las posiciones críticas de Roger Waters a los bombardeos (y la situación cotidiana previa) del Estado de Israel sobre la Franja de Gaza, el ex Pink Floyd llegó finalmente a la Argentina para despedirse de su público: ya carga 80 años en sus espaldas, y además es bastante crítico (también) de las condiciones de la música internacional en vivo hoy (a la que considera clasista).


































