El cometa 3I/ATLAS, un visitante proveniente de los confines del espacio interestelar, volvió a ser visible desde la Tierra tras su paso detrás del Sol. Los astrónomos lo fotografiaron por primera vez el 31 de octubre y quedaron asombrados: su brillo azul y comportamiento inusual lo convierten en uno de los objetos más misteriosos del universo conocido.


































