Los veranos en la ciudad de Santa Fe tienen “ese no sé qué”. Con calores agobiantes desde tiempos ancestrales, los problemas en el abastecimiento energético fueron noticia a lo largo de todo el siglo XX (también en lo que va del XXI).
Ocurrió hace 60 años, cuando un desperfecto en la usina de barrio Candioti tuvo consecuencias en toda la capital provincial. Sin luz ni agua en pleno verano por varias horas. El recuerdo con la crónica y las fotos del incidente.

Los veranos en la ciudad de Santa Fe tienen “ese no sé qué”. Con calores agobiantes desde tiempos ancestrales, los problemas en el abastecimiento energético fueron noticia a lo largo de todo el siglo XX (también en lo que va del XXI).
Particularmente, al repasar los archivos de El Litoral, se destaca un gran apagón provocado por cortocircuito en el verano del 66. La usina de Calchines, a poco de ser inaugurada por el presidente Illia, sufrió un desperfecto que ocasionó una explosión.
En la crónica de El Litoral se explicaba que “alrededor de las 19.15 de ayer se produjo un corto circuito de proporciones en un cable de alta tensión de 13.200 voltios, generándose un principio de incendio que dañó la totalidad de los cables alimentadores alojados en uno de los túneles de salida del tablero de la central Calchines de Agua y Energía”.
El artículo señalaba que “frente a esta situación, fue necesario paralizar totalmente la planta para eliminar la tensión, facilitando así la ímproba tarea de efectivos del Cuerpo de Bomberos Zapadores, quienes dominaron el siniestro en contados minutos”.
“Dentro del túnel de referencia están alojados los alimentadores de las bombas que suministran agua a la central y que es tomada del canal de derivación, lo que afectó aún más el funcionamiento del complejo”, argumentaba la nota de El Litoral.
El incidente dejó a oscuras a Santa Fe. “Pero en algunos sectores el servicio fue restablecido por cuanto estaban servidos por alimentadores ubicados en otros túneles de salida no afectados por el incendio”, explicó el vespertino.
Para peor, la falla generalizada provocó también la interrupción momentánea del servicio de agua corriente. (N del R: situación que se mantiene en los días que corren).
En la continuidad del artículo periodístico se contó que “ante la gravedad de la situación, técnicos de Agua y Energía procedieron de inmediato a alimentar por retorno de otro alimentador estos servicios, que quedaron restablecidos alrededor de las 4 de la madrugada”.
Al mismo tiempo, se informó que un bombero resultó lesionado. “En el transcurso de la lucha emprendida contra el siniestro, un servidor del Cuerpo de Bomberos Zapadores sufrió quemaduras de consideración. Se trata del oficial ayudante Victor Leguizamón, quien sufrió heridas en la espalda, rostro y brazos, siendo internado”, se señaló.
El corte de energía provocó severos inconvenientes en la comunidad santafesina. Así lo reflejó El Litoral, en la crónica aquí citada.
“Como es natural en estos casos, imprescindibles servicios públicos y muchas actividades en general afectó el corte de energía. Cámaras frigoríficas, hospitales, plantas transmisoras de emisoras locales”, enumeró el diario.
Además, expuso que “importantes establecimientos industriales se vieron paralizados o sensiblemente reducida su labor. Servicios de comunicaciones, entre ellos el de teletipos, dejaron de transmitir, pero alrededor de las 9.30 de hoy fueron restablecidos”.
El apagón no afectó sólo a la capital santafesina, también quedaron a oscuras “Sauce Viejo, Coronda, Laguna Paiva y Esperanza, surgieron otros inconvenientes que impidieron la conexión con la línea de alta tensión San Nicolás-Santa Fe, hecho que hubiera permitido aliviar un tanto los efectos del mismo”, sostuvo el vespertino.
“Los sistemas de San Carlos y San Jerónimo Norte son alimentados mientras tanto por energía procedente de Rafaela”, aclaraba la crónica completísima de El Litoral.
Sobre el final de la crónica, El Litoral publicó una columna exponiendo las sensaciones de la ciudadanía a raíz del apagón. Una pieza que mezcló un lenguaje informativo con uno metafórico, que sirvió (aún lo hace) para pintar un panorama desolador. A continuación apenas una muestra de ello:
“En el expectante ambiente de la ciudad envuelta por las tinieblas, la población fue sacudida por el ulular de las sirenas de las autobombas de los bomberos, que velozmente se dirigieron al lugar en que está ubicada la usina en las cercanías precisamente del puente Colgante lo cual contribuyó a generalizar la creencia de que algo grave había ocurrido”.
“Mientras tanto, los llamados telefónicos se sucedían a la central Calchines, al cuartel de bomberos y a la seccional de policía, ya que la natural curiosidad no podía ser satisfecha por las radios. que habían enmudecido”.




