El pleno de la Real Academia Española (RAE) eligió este jueves al prestigioso escritor hispanonicaragüense Sergio Ramírez para ocupar la silla vacante que dejó el Nobel de Literatura tras su muerte el año pasado.
El prestigioso autor hispanonicaragüense asumirá un rol destacado en la Academia, en medio de cuestionamientos por su pasado político en Nicaragua.

El pleno de la Real Academia Española (RAE) eligió este jueves al prestigioso escritor hispanonicaragüense Sergio Ramírez para ocupar la silla vacante que dejó el Nobel de Literatura tras su muerte el año pasado.
El autor de 'Margarita, está linda la mar', exiliado en Madrid por la persecución del régimen de Daniel Ortega, fue consagrado como académico de número en una votación que, si bien consolida su indiscutible peso en las letras hispanas, reabrió viejas heridas sobre su pasado político durante la revolución sandinista.
La elección de Sergio Ramírez (Masatepe, 1942) no tomó por sorpresa al arco cultural hispanoamericano. Su postulación venía respaldada por firmas de enorme peso institucional dentro de la entidad: el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado; el exdirector de la academia y del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha; y el Premio Cervantes 2023, Luis Mateo Díez.
Ramírez, quien reside en la capital española desde hace un lustro tras ser despojado de su nacionalidad natal por la dictadura que hoy impera en Nicaragua, se convertirá así en el sucesor de Mario Vargas Llosa en el sillón L, sillón que permanecía libre desde el fallecimiento del autor peruano ocurrido el 13 de abril de 2025. El autor ya ostenta en sus vitrinas los máximos laureles del idioma, entre ellos el Premio Cervantes en 2017 y el Premio Ortega y Gasset de Periodismo otorgado este mismo mes.
A pesar del indiscutible mérito literario del novelista —quien cuenta con una vasta producción de más de setenta libros traducidos a veinte idiomas—, su designación no estuvo exenta de ruidos y matices de fuerte contenido político. En paralelo a su proclamación como único candidato a principios de mayo, un sector de víctimas del primer régimen sandinista impulsó una junta de firmas en plataformas digitales para exigirle a la RAE que reconsiderara la postulación.
El cuestionamiento central radica en la activa participación que Ramírez tuvo en el andamiaje del Estado nicaragüense entre 1979 y 1990, años en los que ejerció como miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y, posteriormente, como vicepresidente del país bajo el primer mandato de Daniel Ortega. Las agrupaciones críticas le reprochan no haber formulado una 'autocrítica pública suficiente' sobre los atropellos de aquella época y alegan que su incorporación a la ilustre institución representa un "agravio moral" para quienes padecieron los rigores de la revolución.
Más allá de las controversias políticas de finales del siglo pasado, la figura contemporánea de Sergio Ramírez se ha transformado en un verdadero símbolo de la resistencia intelectual frente al autoritarismo en América Latina. Perseguido judicialmente y desterrado por el mismo Gobierno que alguna vez integró, el escritor ha sabido reinventar su geografía a través de la ficción.
Con obras recientes que van desde la novela negra protagonizada por el inspector Dolores Morales hasta su premiada obra 'El caballo dorado' (galardonada con el Premio de la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa en 2025), el flamante académico continúa siendo un faro ineludible de la cultura regional y el fundador del icónico festival Centroamérica Cuenta.
Su llegada al seno de la Real Academia Española reafirma una tradición de fuerte impronta latinoamericana en la península ibérica, garantizando que el sillón L siga custodiado por una de las plumas más agudas y prolíficas de nuestra lengua.




